Durante años se dijo que correr distancias largas dañaba el cuerpo femenino. Hoy las mujeres llenan las salidas de 10 km y medias maratones, y el material por fin se adapta a ellas.
¿Qué te diferencia de las corredoras de los años 60? 🤔
El peinado y el look retro, claro. En el material también hay un abismo: en la sección zapatillas running mujer encontrarás hoy modelos diseñados específicamente para corredoras. ¡Pero eso no es todo! Hoy puedes ponerte un dorsal y participar con orgullo en cualquier competición. Entonces, era cosa de hombres. Hace apenas cincuenta años, que una mujer corriera un maratón era un acto de rebeldía.
El caso más recordado es el de Kathrine Switzer. En 1967 se inscribió en el maratón de Boston como «K. V. Switzer», tal y como firmaba sus textos. El reglamento no prohibía expresamente a las mujeres: sencillamente, nadie contaba con ellas. En plena carrera, el oficial Jock Semple intentó arrancarle el dorsal. Las fotos dieron la vuelta al mundo.
Los médicos de la época aseguraban muy en serio que las largas distancias eran peligrosas para la constitución femenina 🤷♀️. Un mito persistente llegaba a afirmar que el esfuerzo prolongado podía hacer que se desprendiera el útero. Los Juegos Olímpicos tampoco abrieron la puerta enseguida: hasta 1980, la distancia más larga para las mujeres eran los 1500 metros. Solo en 1984, en Los Ángeles, llegaron los 3000 metros y el primer maratón olímpico femenino (¡ya era hora!).
En apenas cuatro décadas, las corredoras han transformado por completo el panorama del running, por su número y por su rendimiento 🏆. Hoy el running vive un auténtico boom, y basta con mirar la línea de salida de una carrera de 10 km o de una media maratón: ellas están en primera fila y marcan el ritmo.
A partir de los años 80 se impuso en la industria del deporte un principio de marketing: «Shrink it and Pink it», literalmente «encógelo y píntalo de rosa». El equipamiento y las zapatillas se diseñaban a partir de datos biomecánicos masculinos y después se reducían de talla y se teñían de rosa. Porque, como todo el mundo sabe, el rosa tiene poderes mágicos para la amortiguación.
Pero una corredora no es un hombre en miniatura. Las mujeres tienen una proporción talón/antepié distinta, con un talón bastante más estrecho. En los modelos masculinos reducidos, el pie bailaba y aparecían rozaduras y ampollas. A eso se suma una pelvis más ancha y, con ella, un ángulo Q (el ángulo entre la cadera y la rodilla) más pronunciado. Este ángulo puede influir en la pronación, en la dinámica de la zancada y en el reparto de las presiones plantares, aunque la ciencia todavía debate hasta qué punto.
Hoy, las grandes marcas trabajan con escáneres de pies de corredoras, hormas propias para mujer y una densidad de espuma de la mediasuela ajustada a ellas. El resultado son zapatillas de running para mujer que se adaptan de verdad y ofrecen una amortiguación bien calibrada.
La ropa y los accesorios también han cambiado mucho. El mejor ejemplo es el chaleco de hidratación, imprescindible en el trail y en las carreras de fondo 📈. Durante años, las mujeres tuvieron que conformarse con chalecos unisex que les oprimían el pecho o en los que los softflasks se balanceaban de forma molesta a la altura del busto.
Las marcas outdoor han tomado nota: hoy hay chalecos con cortes curvos y cintas pectorales ajustables por separado, que dejan el torso libre y son mucho más cómodos. Al mismo tiempo, el sector ha roto el tabú de la menstruación con los pantalones cortos de running menstruales, que permiten sumar kilómetros durante la regla sin preocupaciones ☁️.
El running ha dado la vuelta a la tortilla: antes eran las corredoras las que tenían que adaptarse a su material. Hoy es el material el que por fin se adapta a la realidad biológica de cada corredora.
El cambio más simbólico no es material, sino institucional, y llega desde el ultra trail. Para correr el Ultra-Trail du Mont-Blanc (UTMB) hay que acumular puntos de clasificación, las «Running Stones». En las carreras con requisito de nivel cuenta además un Índice UTMB vigente. Antes, un embarazo suponía un largo parón competitivo y, con él, la pérdida de puntos y de clasificación.
Por eso, ya en 2023 el UTMB World Series introdujo una norma sobre el embarazo que permite aplazar o reembolsar la inscripción. Según el UTMB, más de 400 personas se han acogido a ella desde entonces. En 2026, la norma se amplió con la política «Path to Parenthood». Ahora se aplica a ambos progenitores y a distintos caminos hacia la paternidad o la maternidad: embarazo, reproducción asistida, adopción y gestación subrogada.
La gran novedad afecta a la élite: desde junio de 2026, el Índice UTMB de las y los atletas de élite puede congelarse durante un máximo de cinco años. Se toman como referencia el índice y la clasificación en el momento de la solicitud. Así, los profesionales pueden ser padres o madres, recuperarse y planificar su regreso sin miedo a que años de entrenamiento se pierdan por una decisión de vida personal.
El UTMB no es el primer organizador con una norma así: la Western States 100, por ejemplo, ya contaba con una política sobre el embarazo. Pero, como circuito de referencia del trail, su decisión envía una señal muy potente a todo el deporte. Y, sinceramente, el equipo Finishers lo aplaude al 100 % 🏅.
El auge del deporte femenino no ha hecho más que empezar, y estamos deseando verte en la línea de salida 👸.
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