42,195 kilómetros de sudor, lucha y triunfo. El maratón cautiva tanto como agota. Esta prueba legendaria, que se originó en la Antigüedad y se convirtió en un sello distintivo de los Juegos Olímpicos modernos 🎖️, cuenta la historia de hombres y mujeres que empujaron los límites de lo posible. Desde sus orígenes antiguos hasta los prestigiosos circuitos de las World Marathon Majors 🎽, esta distancia legendaria ha transformado el running y sigue inspirando actuaciones asombrosas.
El maratón no se trata solo de velocidad. Es un delicado ejercicio de equilibrio en el que cada corredor debe gestionar su respiración, sus reservas de energía y su fortaleza mental durante más de dos horas —o incluso cuatro para los aficionados—. Esta exigente disciplina requiere una preparación meticulosa para evitar el temido “muro” en el kilómetro 30, cuando el cuerpo siente que se derrumba desde dentro. Desde 2006, seis carreras icónicas — Nueva York, Boston, Chicago, Berlín, Tokio y Londres — se han unido bajo el prestigioso estandarte de las World Marathon Majors. En medio de una emoción creciente, Sídney se incorporó a este club de élite en 2025, convirtiéndose en la séptima etapa de un circuito en el que los mejores atletas del mundo compiten ante millones de espectadores apasionados.
La historia del maratón se remonta a la antigua Grecia 🏺. En el 490 a. C., cuenta la leyenda que un mensajero llamado Pheidippides corrió 246 kilómetros en treinta y seis horas entre Atenas y Esparta para reunir tropas contra la invasión persa. Esta hazaña inspiró la creación de la prueba de maratón en los primeros Juegos Olímpicos modernos, en Atenas en 1896. Aquel día, en un estadio exultante, el corredor griego Spyridon Louis cruzó la meta en 2h58’50, convirtiéndose en un héroe nacional instantáneo 🇬🇷. Al principio, la distancia del maratón variaba entre 40 y 42 kilómetros antes de ser fijada oficialmente en 42,195 km en 1921 por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo —una elección inspirada por los Juegos de Londres de 1908, que permitía la salida desde el Castillo de Windsor 🏰 y la llegada frente al palco real.
Para las mujeres, el camino estuvo plagado de obstáculos. En 1966, Roberta “Bobbi” Gibb rompió las convenciones al correr el Maratón de Boston de manera extraoficial (3h21) disfrazada de hombre. Al año siguiente, Kathrine Switzer se inscribió usando sus iniciales y se convirtió en la primera mujer en correr un maratón oficial, a pesar del violento intento del director de la carrera de arrancarle el dorsal número 261 —que desde entonces se ha convertido en un símbolo de la emancipación de las mujeres—. No fue hasta 1984 cuando el maratón femenino debutó en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles con la victoria de Joan Benoit en 2h24’52.
El maratón tiene su propia terminología, a menudo misteriosa para los recién llegados. Aquí tienes un repaso de términos clave del mundo del running.
D+: Desnivel positivo, es decir, el total de ascenso de un recorrido.
D-: Desnivel negativo, es decir, el total de descenso de un recorrido.
Recorrido llano: Ruta de carrera con poco desnivel, ideal para mantener un ritmo constante y lograr mejores marcas personales.
Puesto de avituallamiento: Punto de abastecimiento que ofrece agua y comida.
Cajón de salida: Zona de salida asignada según el nivel o el tiempo objetivo.
Dorsal: Placa cuadrada o rectangular, con un número único y chip de cronometraje para seguir e identificar al corredor.
Zapatillas con carbono: Zapatillas de running de alto rendimiento con espumas ligeras y reactivas y una placa de carbono en la suela para mejorar la eficiencia de la zancada.
Reloj GPS: Herramienta para el seguimiento en tiempo real de distancia, ritmo, frecuencia cardíaca y otros datos útiles de entrenamiento.
Semana de la carrera: La semana previa a la carrera, marcada por la reducción de carga, la recuperación y los preparativos finales.
Día de la carrera: El día tan esperado de la prueba tras semanas de preparación.
Crónica de carrera: Relato posterior a la carrera, normalmente para reflexionar sobre sensaciones, resultados, objetivos y aprendizajes.
Zona de animación: Área donde los espectadores se reúnen para apoyar con entusiasmo a los corredores.
Carga de carbohidratos: Ingesta de carbohidratos en los días previos a la carrera para maximizar las reservas de energía.
Pasta Party: Comida social previa a la carrera, generalmente pasta, para optimizar las reservas de carbohidratos.
Flow: Estado mental y físico de concentración total en el que correr se siente fácil y agradable, libre del dolor del esfuerzo.
Marathon Blues: Bajón de ánimo tras el maratón cuando desaparece la adrenalina y se ha cumplido el objetivo.
El 26 de abril de 2026, la historia del deporte se reescribió 🌍. El corredor keniano Sabastian Sawe logró lo que muchos creían imposible: romper la mítica barrera de las dos horas en condiciones oficiales. En el Maratón de Londres, pulverizó el récord mundial con un tiempo increíble de 1h 59m 30s. Una actuación que desafía las leyes de la física: Sawe corrió a una velocidad media de 21,18 km/h, un ritmo vertiginoso de 2m 49s por kilómetro 🤯. Para hacerse una idea de la hazaña, corrió los 42,195 km más rápido de lo que Eliud Kipchoge lo hizo en su intento no oficial en Viena en 2019 (1h59’40). En Londres, las condiciones fueron ideales, pero fue la estrategia de Sawe la que marcó la diferencia. Tras completar la primera mitad de la carrera en 1h00’29, firmó un legendario negative split, terminando la segunda mitad en un increíble 59’01. Con parciales de 13’53 del kilómetro 30 al 35 (basados en un ritmo de 2h00) y 13’47 del kilómetro 35 al 40, fue su aceleración final la que le permitió romper la barrera de las 2 horas 💨. Dos años después de la trágica muerte de Kelvin Kiptum, Sebastian Sawe ha tomado el relevo. Al recortar 65 segundos al récord anterior de Kiptum (2:00:35), ha inaugurado una nueva era para el maratón. Ya no se trata solo de récords, sino de la prueba viviente de que los límites humanos están hechos para ser superados. El muro ha caído y, con él, el maratón ha encontrado a su nuevo rey 🇰🇪.
Mientras Kiptum empujaba los límites del maratón masculino, Ruth Chepngetich 🇰🇪 redefinió los del maratón femenino. El 13 de octubre de 2024, en ese mismo recorrido de Chicago, la keniana logró un tiempo que muchos consideraban imposible: 2h09’56, o 3’05 por kilómetro. Una actuación tan extraordinaria que situó a Ruth Chepngetich en la 3.ª posición del ranking de World Athletics de las mejores actuaciones de la historia, justo detrás de los legendarios sprints de Usain Bolt en 100 m y 200 m. Desde la salida, su ritmo parecía insostenible: 15’00 en 5 km, 30’55 en 10 km (3'05/km). En el paso por la mitad, pasó en 1h04’16 (3'03/km), apuntando a un final en 2h08. El mundo del atletismo contuvo el aliento. Pese a las dificultades crecientes a partir del kilómetro 25, mantuvo un ritmo impresionante, también gracias al apoyo de su liebre. ¿El resultado? Una brecha enorme con sus perseguidoras: 7 minutos por delante de Sutume Kebede (2h17’32) e Irine Cheptai (2h17’51). En la emoción de la llegada, dedicó su récord a su compatriota Kelvin Kiptum, que se fue demasiado pronto —sus destinos quedaron para siempre unidos por la excelencia y Chicago—. Aquel día, Ruth Chepngetich no solo estableció un récord. Redefinió lo que se creía posible en el deporte femenino.
El maratón es también una galería de héroes y heroínas que hicieron historia con sus zancadas. Eliud Kipchoge 🇰🇪, apodado “el GOAT” (Greatest Of All Time), ha reinado durante más de 15 años. Doble campeón olímpico (2016, 2020), ganador de 11 Marathon Majors, se convirtió en el primer hombre en romper la barrera de las 2 horas en un maratón no oficial en Viena en 2019 (1h59’40). Su filosofía, resumida en su mantra “Ningún ser humano tiene límites”, inspira a millones de corredores en todo el mundo. Antes que él, el etíope Haile Gebrselassie 🇪🇹 dominó el fondo durante años, estableciendo un tiempo excepcional de 2h03’59 en 2008. Aún antes, su compatriota Abebe Bikila entró en la leyenda al ganar el maratón olímpico de Roma 1960 en 2h15’16… descalzo! El primer africano en brillar en el escenario mundial, abrió el camino para un dominio que continúa hasta hoy. En el lado femenino, las pioneras Bobbi Gibb y Kathrine Switzer desafiaron prohibiciones para que las mujeres por fin pudieran correr oficialmente. Más tarde, la británica Paula Radcliffe dejó su huella con un récord de 2h15’25 en 2003, una marca que se mantuvo durante 16 años y la consolidó como una de las pocas europeas capaces de dominar la disciplina a nivel global. A través de estos campeones excepcionales, el maratón cuenta una historia universal: la de mujeres y hombres empujando los límites de lo posible, zancada a zancada, segundo a segundo, en esta eterna búsqueda de superación personal.
Algunas carreras en ruta han construido su reputación sobre el rendimiento puro. No solo son rápidas; están históricamente diseñadas para batir récords. El Maratón de Berlín, por ejemplo, es indiscutiblemente la reina de las carreras de récord: su recorrido ultrallano (solo 73 m de desnivel), el clima fresco de septiembre y una organización precisa lo convierten en un auténtico laboratorio para marcar nuevos tiempos. No menos de doce récords mundiales de maratón se han establecido aquí, incluido el de el keniano Eliud Kipchoge en 2022 (2h01’09), antes de que Kelvin Kiptum lo rompiera en Chicago en 2023 (2h00’35). Chicago, también, con su ambiente electrizante y su perfil llano, se ha convertido en una cita importante para los corredores que buscan rendimiento. Allí se han pulverizado récords tanto en hombres como en mujeres, con la hazaña fenomenal de Ruth Chepngetich en 2024 (2h09’56). Londres tampoco se queda atrás: aunque el recorrido es algo menos favorable para récords mundiales, sigue albergando batallas de altísimo nivel, con grandes actuaciones mundiales de manera frecuente. Allí se han batido 9 récords mundiales de maratón, principalmente en categorías femeninas. El Maratón de Róterdam también merece una mención especial: aunque menos mediático, su recorrido rápido ha visto caer varios récords nacionales, y su atmósfera de “carrera de especialistas” atrae a élites que buscan grandes marcas. Por último, es difícil no mencionar Valencia. En solo unos años, la ciudad española 🇪🇸 se ha convertido en el encuentro imprescindible de fin de temporada. Cada diciembre, los tiempos se disparan, abundan las mejores marcas personales y la élite mundial acude en masa. Con su recorrido favorable a la velocidad (solo 76 m de desnivel) en el centro de la ciudad y un clima casi perfecto ☀️, Valencia está preparada para acoger un récord mundial en un futuro cercano.
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