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Rumbo al sureste de España, donde el sol trabaja a jornada completa. Paseo marítimo para rodar, sierras a la espalda, medio rápido en febrero: en la Costa Blanca, tu calendario de corredor huele a mar abierto 🌊.
Deja tus maletas en Alicante, la soleada capital del sureste español, extendida sobre la Costa Blanca frente al mar Mediterráneo 🌞. A su alrededor, un buen puñado de vecinas: Elche y su gigantesco palmeral, Torrevieja y sus lagunas saladas, Orihuela la letrada, Benidorm y sus rascacielos que hacen de Manhattan de bolsillo. Cinco ciudades, cinco temperamentos, un mismo asfalto empapado de luz. El barrio viejo de Santa Cruz trepa por callejuelas blancas hacia las alturas, el puerto se estira abajo, la ciudad conserva ese perfume de siesta y sal que se pega a las pantorrillas. Este es el escenario de tus carreras a pie en Alicante, entre un Mediterráneo tranquilo y un interior accidentado.
El terreno de juego se dirige primero hacia el agua. La Explanada de España despliega su mosaico ondulado junto al puerto, perfecta para poner la máquina en marcha en la costa 🌴. Sigues con la playa del Postiguet y luego con la gran bahía de San Juan, arena llana y firme bajo la zancada. Date la vuelta hacia el interior y el relieve se encrespa: la Sierra de Aitana supera los 1.500 metros, el Montgó monta guardia sobre Dénia, y el Puig Campana clava su diente justo detrás de Benidorm. En el cielo, Alicante marca un ritmo de metrónomo: cerca de trescientos días de sol al año, inviernos templados y noches benignas ☀️. Sales ligero de octubre a abril mientras Europa tirita; en pleno verano apuntas al amanecer para escapar del bochorno. Los flamencos de las salinas de Santa Pola, esos, no se mueven ni un pelo.
Turno para los dorsales, y no solo en running. La carrera en la Costa Blanca más popular sigue siendo el Medio Maratón Internacional de Alicante, llano y nervioso a lo largo del puerto cada febrero, hecho a medida para los cazadores de marca 🏃. A finales de noviembre, el Maratón Internacional Elche–Alicante une la ciudad de las palmeras con la capital mediante un trazado directo y rodador. Los trail runners, por su parte, suben hacia Finestrat en el Costa Blanca Trail, que se enrosca hasta 100 kilómetros por las sierras. Los triatletas encadenan natación, bicicleta y zancada en el Triatlón Mediterráneo Alicante, frente a la bahía. Los amantes del manillar se tragan los 132 kilómetros del UCI Gran Fondo La Nucía 🚴. Y si te apetece alargar el viaje, Valencia y uno de los maratones más rápidos del mundo te esperan a dos horas al norte 😉.
La zona sabe forjar currantes. En Jávea, pueblo blanco aferrado a la costa, creció David Ferrer, el «metrónomo» del tenis español, incansable desde el fondo de la pista: una estatua lo saluda en el paseo del Arenal, su mentalidad de mula habla a cualquiera que se deje caer por las tiradas largas 🎾. En cuanto a piedra, el castillo de Santa Bárbara vigila desde el monte Benacantil, 166 metros de caliza asomados sobre tus recorridos. En Elche, el palmeral declarado por la UNESCO, la misteriosa Dama de Elche y el Misterio de Elche cuentan siglos de historia íbera. Para la banda sonora, Alcoy vio crecer al crooner Camilo Sesto, y Orihuela al poeta Miguel Hernández 🎶. Después del esfuerzo, te zambulles en un arroz a banda humeante, caes rendido ante el turrón de Jijona y encajas tu salida lejos de las hogueras de San Juan que incendian la ciudad cada junio 🔥.
Entonces, ¿listo para elegir tu terreno? El principiante encaja su primer 10 km con los pies en la arena; el corredor habitual apunta al medio de febrero; el escalador desafía las sierras de Finestrat; el todoterreno se atreve con el triatlón.
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