¡Ya sea de alegría o de dolor, corres el riesgo de llorar como una Madeleine! 🏅
El Triatlón de la Madeleine no es de los que te proponen un paseíto digestivo ❌. Aquí, en Maurienne, la montaña está por todas partes. Te rodea, te desafía, te recompensa y, a veces, te recuerda amablemente quién manda 😈. Entre puertos míticos, carreteras suspendidas al borde del acantilado y ascensiones interminables, esta prueba lo tiene todo de una aventura alpina a tamaño real en plena naturaleza 🌱.
La buena noticia es que no necesitas ser un extraterrestre del triple esfuerzo para disfrutarlo 🤩. Se proponen tres formatos; tú eliges el que mejor encaje con tus ganas del momento. Sea cual sea tu elección, la historia empieza en el valle, en el plan de agua de Saint-Rémy-de-Maurienne 📍. Los triatletas del formato S se lanzan a por 700 metros de natación, los del M por 1 400 metros, mientras que los participantes del L nadan 1 800 metros antes de partir al asalto de las montañas 🏊♂️. Porque no nos engañemos: en esta prueba, la natación es sobre todo una forma elegante de prepararte para lo que te espera después 🍽️.
Después de nadar viene el ciclismo 🚴. Si eliges el formato S-1200, descubrirás una versión corta pero lejos de ser fácil del triatlón alpino. Tras unos kilómetros por el valle, llegas rápidamente a Notre-Dame-du-Cruet 😍. Aquí es donde las cosas empiezan de verdad. Delante de ti se alzan 12 kilómetros de ascenso para 1 100 metros de desnivel positivo hasta Saint-François-Longchamp 1650 🏔️. En mitad de la subida, el pueblo de Montgellafrey marca una etapa simbólica. Una vez en la estación, todavía quedan 4 kilómetros de carrera a pie y 100 metros de desnivel positivo para ir a buscar la línea de meta 🏁. Si buscas un reto más completo, el formato M-2200 probablemente te guiñe el ojo con fuerza. Desde la salida en bici, atraviesas los pueblos del valle antes de llegar a Pontamafrey 🔎. Y ahí aparece uno de los pasos más emblemáticos de toda la prueba: los célebres 18 lacets de Montvernier 😵💫. Con sus 3,4 kilómetros al 8,2 % de media, parecen haber sido dibujados directamente sobre la montaña por alguien que odiaba las líneas rectas 😂. La ascensión continúa a través de Montvernier y Montpascal hasta la cima del Col du Chaussy, encaramado a 1 533 metros de altitud 😮. Sus 13,7 kilómetros al 7,5 % de media te llevan por paisajes cada vez más salvajes, en el corazón de los pastos alpinos del macizo de la Vanoise 🐮. Tras un largo descenso hacia el valle, vuelves a Notre-Dame-du-Cruet y... sí, lo has adivinado: la subida a Montgellafrey también te espera 🥵. Otros 12 kilómetros y 1 100 metros de D+ antes de alcanzar la estación. En total, eso representa 53 kilómetros de bici para 2 200 mD+. Un formato especialmente equilibrado, que mezcla a la perfección belleza de los paisajes, desafío deportivo y placer de subir. Bueno, placer... todo depende de tu definición de la palabra 😅. Solo "quedan" 8 km y 200 mD+ a pie (eso desgasta, eso desgasta) y ¡has terminado! 🏆
Y luego está el formato L-3400, el que hace brillar los ojos de los aficionados a los grandes puertos alpinos 🥺. El que te hace decir "tiene pinta genial" antes de mirar el perfil del recorrido y añadir inmediatamente "ah, vale, ya" 😬. Después de los lacets de Montvernier, ya de por sí muy exigentes, el recorrido te lleva hacia uno de los monumentos del ciclismo francés: el Col de la Croix de Fer 👊. Desde Saint-Jean-de-Maurienne, remontas el valle pasando por Saint-Jean-d'Arves y Saint-Sorlin-d'Arves antes de afrontar esta ascensión mítica de 28 kilómetros al 5,7 % de media 👀. En la cima, a más de 2 000 metros de altitud, el panorama está a la altura del esfuerzo realizado 🏞️. La continuación sigue por las carreteras legendarias de los Alpes con el paso por el Col du Glandon antes de un largo descenso hacia el valle. Tras ya varias decenas de kilómetros y varios puertos, todavía queda subir Montgellafrey. Los mismos 12 kilómetros y 1 100 metros de desnivel positivo que los otros formatos, pero esta vez con las piernas ya bien tocadas 🫠. La bici suma entonces 100 kilómetros para 3 400 metros de D+. Sí, has leído bien 🤓. Y como los organizadores, al parecer, tienen mucha imaginación, luego añaden 16 kilómetros de carrera a pie y 400 metros de desnivel positivo, repartidos en cuatro bucles de 4 kilómetros 🏃.Y si vienes en familia, debes saber que la aventura empieza incluso antes del día D. La víspera del evento, los más pequeños tienen su propia cita con el Animathlon infantil, organizado en la piscina de Saint-François-Longchamp. Una bonita manera de compartir la pasión por el triatlón entre generaciones 👶.
Una vez con la medalla al cuello, tómate tu tiempo para disfrutar de Saint-François-Longchamp y del valle de la Maurienne 🙌. Después de pasarte el día levantando la vista hacia las cumbres, por fin podrás contemplarlas tranquilamente 😎. Los pueblos de montaña, las carreteras míticas recorridas por los mejores ciclistas y los paisajes alpinos que te han acompañado durante toda la carrera merecen de sobra que te detengas a disfrutarlos. Al fin y al cabo, cuando vienes a desafiar a la montaña, mejor tomarse el tiempo de saborearla, ¿no? 🫕
¿Listo para el triatlón de la Madeleine ? Te avisamos: no es pan comido..🍰
La plataforma de nueva generación que ayuda a los entusiastas del deporte de todos los niveles a descubrir territorios y patrimonio a través de carreras adaptadas a ellos.