Imagina una disciplina en la que mantienes tus zapatillas puestas para nadar y tu traje de neopreno puesto para correr, sin quitarte nunca nada entre una cosa y la otra 🤿. Este deporte, un poco fuera de lo común, tiene nombre: swimrun, nacido en Suecia bajo el sello ÖTILLÖ, que significa «de isla a isla» en sueco. Cada año, a finales de verano, su versión estadounidense coloca sus boyas en Orcas, una joya de las islas San Juan, en el estado de Washington, en el extremo noroeste de los Estados Unidos. Parada norteamericana del circuito mundial ÖTILLÖ, el evento atrae a aficionados de los desafíos híbridos de todo el planeta 🇺🇸.
El concepto basta para desconcertar a los puristas 😅. En un único recorrido, encadenas, sin transición, tramos de natación en aguas abiertas y secciones de carrera, en solitario o en dúo unidos por una cuerda, sin cambiarte de ropa ni parar en un avituallamiento clásico. Tres formatos esperan a los valientes: «the Experience» (10,6 km, incluidos 1,3 km de natación), «the Sprint» (22,4 km, con casi 3 km en el agua y 593 mD+), y la reina «World Series», que empuja la aventura hasta 39 km 🥵. El neopreno es obligatorio para todos, y por una buena razón: aquí te zambulles en lagos apenas salidos del invierno, alrededor de 12°C, suficiente para despertar hasta al más dormilón 🥶. Una boya de seguridad, un vaso plegable y un gorro de color codificado por distancia completan el equipo del swimrunner perfecto 🛟.
El escenario apuesta claramente por el gran espectáculo 🌲. Todo sucede en el Moran State Park, donde los nadadores cruzan las aguas cristalinas de Cascade Lake y Mountain Lake, dos lagos helados, entre dos secciones de trail. Los senderos siguen una sola consigna: subir o bajar, con la ascensión al Monte Constitution, el punto más alto del archipiélago, como juez supremo ⛰. Desde la cima, la vista abarca las islas San Juan, las Olympic Mountains e incluso la vecina Canadá: una gran recompensa en un entorno salvaje, natural y boscoso 🐋.
Sin embargo, el swimrun solo tiene unos veinte años 🕰. Todo empezó en 2006, cuando un grupo de amigos se retó a enlazar una serie de islas nadando y corriendo, dando origen a la carrera original ÖTILLÖ. El concepto despegó, extendiéndose a los cuatro rincones del planeta, y Orcas se consolidó rápidamente como el encuentro insignia del noroeste del Pacífico. Hoy, el evento reúne tanto a parejas muy compenetradas como a solistas curtidos, todos parte de una comunidad tan unida como un poco loca, literal y figuradamente ❄️.
Correr atado a un compañero lo cambia todo 🤝. La cuerda que une a las parejas exige nadar al mismo ritmo, trepar juntos y tirar el uno del otro cuando flaquean las fuerzas, convirtiendo la prueba en una aventura profundamente colectiva. Embarcaciones de seguridad y kayaks vigilan a los nadadores, porque el frío y el esfuerzo continuo no perdonan ninguna negligencia. Lo que queda es esa sensación embriagadora, querida por los devotos, de sentirse muy pequeño en medio de una naturaleza descomunal, en algún punto entre el lago, el bosque y el cielo 😮.
El nombre de la isla es solo una verdad a medias 🐳. En realidad, llamada así por un virrey español, Orcas evoca irresistiblemente a las orcas que sí recorren las aguas saladas de San Juan, convirtiendo el archipiélago en un lugar privilegiado para el avistamiento de ballenas 🐟. Entre travesías en ferry, los visitantes saborean la calma del noroeste del Pacífico, sus bosques de verde profundo y su marisco, a apenas unas horas en barco y por carretera de Seattle 🌲.
Entre brazadas de crol heladas y subidas que hacen gritar a tus gemelos, ÖTILLÖ Swimrun Orcas Island reúne en un solo día un lago congelado, una cumbre panorámica y una buena dosis de locura, todo al extremo de una simple cuerda 🐋.
La plataforma de nueva generación que ayuda a los entusiastas del deporte de todos los niveles a descubrir territorios y patrimonio a través de carreras adaptadas a ellos.